El blog del Gato de Chamberí

Viva la zarzuela - Miau

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Gigantes y cabezudos

La emoción del regreso a casa

Gigantes y cabezudos
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Introducción

Gigantes y cabezudos es una zarzuela que encarna el espíritu, la fuerza y la nobleza del pueblo aragonés. Esta obra es una de las más conocidas por el público y después de más de un siglo sigue emocionando al público sus vibrantes jotas.

En torno a una historia de amor y celos se destaca el homenaje a los soldados que regresaban de la guerra de Cuba, envuelto en la música magistral del maestro Fernández Caballero.

Ficha Técnica

  • Música: Manuel Fernández Caballero.
  • Libreto: Miguel Echegaray.
  • Estreno: 29 de noviembre de 1898 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
  • Ambientación: Zaragoza, durante las fiestas del Pilar.
  • Género: Zarzuela cómica en un acto.

España en 1898

Esta zarzuela se estrenó el mismo año en que España perdió sus últimas territorios de ultrama: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. La sensación de tristeza en toda la sociedad española se combinaba con una gran sensibilidad hacia los soldados que volvían derrotados.

Por eso recibió la obra con una emoción desbordante, convirtiéndola en un éxito inmediato.

El compositor: Manuel Fernández Caballero

De las 42 zarzuelas que compuso, el compositor murciano tiene en Gigantes y cabezudos su obra más conocida, seguida seguramente por el dúo de la Africana. Vivó en Cuba con su compañía de zarzuela durante siete años, lo que explica su cercanía a la situación del ejército español en la isla.

Argumento:

La acción nos sitúa en la plaza del mercado de Zaragoza. Allí conocemos a Pilar, una joven bella y de carácter que espera noticias de su novio, Jesús, que está luchando en la Guerra de Cuba.

Entretanto aparece el Sargento, un hombre que desea conquistar a Pilar aprovechando la ausencia de su amado. Para lograrlo, intercepta una carta de Jesús y le hace creer a la chica que su novio ya no la quiere y se ha casado en Cuba. Pilar, destrozada pero digna, intenta mantener la compostura, que para eso es aragonesa.

Sin embargo, la verdad no tarda en abrirse paso. Llegan a la ciudad los soldados que vuelven de la guerra, y entre ellos está Jesús. Tras una serie de enredos cómicos protagonizados por Timoteo y los característicos cabezudos, la mentira del Sargento queda al descubierto junto a las orillas del Ebro (el Ebro famoso), permitiendo que el amor triunfe en medio de la celebración de la Virgen del Pilar.

Momentos Musicales

La partitura de Gigantes y cabezudos es un desfile de melodías inspiradas y llenas de sabor regional, cosa curiosa teniendo en cuenta que el compositor era murciano. El gato de Chamberí recomienda presta especial atención a estas pistas:

  • La Jota (Si las mujeres mandasen...): Probablemente uno de los números más famosos de toda la historia de la zarzuela. Es un canto a la valentía de la mujer aragonesa y una explosión de alegría rítmica. Y por cierto, con una letra que toca un tema de actualidad,
  • Coro de Repatriados (Por fin te miro, Ebro famoso): Un momento de emoción y piel de gallina si nos ponemos en el lugar de los repatriados. Representa la emoción de los soldados al ver su tierra aragonesa tras el horror de la guerra y la derrota. Solemne, triste y esperanzador a la vez.
  • Romanza de Pilar (Esta es su carta): Momento íntimo donde a la protagonista Pilar le leen la carta, ya que ella no sabe lee,) fiándose de lo que le inventa el tramposo Sargento. Musicalmente es de una delicadeza exquisita.
  • Salida de la Gigantilla: Un número muy simpático y rítmico que introduce el folklore de las fiestas.

Curiosidades

Es bien conocida la sordera del genial Beethoven. Pues bien, Manuel Fernández Caballero compuso esta obra prácticamente ciego por unas avanzadas cataratas, de forma que tuvo que dictar gran parte de la partitura, lo que hace aún más increíble la vitalidad y el color que desprende su creación.

También es famosa la animadversión que tuvieron Quevedo y Góngora. Algo parecido sucedió entre Fernández Caballero y Ruperto Chapí. Españoles, a fin de cuentas.

El mismo día del estreno moría en Riga el intelectual granadino Ángel Ganivet, un nostálgico de la historia pasada y crítico con la modernidad.